La proteína “llamada” TIM3 impulsa la metástasis del cáncer de mama — pero un fármaco experimental la bloquea y previene el 80% de las diseminaciones antes de que sea irreversible
Por Luis Casas, 5 de noviembre de 2025
En un avance con potencial para transformar el pronóstico de miles de mujeres, científicos del Instituto de Investigación del Hospital del Mar de Barcelona han descubierto que una proteína llamada TIM3 actúa como un “agente encubierto” del cáncer de mama: no solo ayuda a las células tumorales a escapar del tumor primario, sino que les otorga la capacidad de sobrevivir en otros órganos, donde pueden permanecer ocultas durante años antes de estallar como metástasis letales.
Pero hay una noticia aún más esperanzadora: un fármaco inhibidor de TIM3 logró prevenir el 80% de las metástasis en modelos animales, bloqueando este mecanismo antes de que el cáncer logre instalarse en hígado, pulmón o cerebro. El estudio, publicado este lunes en la revista Cancer Cell, no solo identifica un biomarcador clave para predecir el riesgo de recaída, sino que propone una estrategia terapéutica preventiva que podría salvar vidas cuando aún hay tiempo.
Una proteína que traiciona al cuerpo
Durante años, la ciencia se ha centrado en cómo el sistema inmune falla frente al cáncer. Ahora, este trabajo revela que el propio tumor secuestra una proteína —TIM3— para neutralizar las defensas del organismo y adquirir propiedades de células madre, lo que le permite generar nuevas colonias tumorales en órganos distantes.
“La producción de TIM3 en el tumor implica un alto riesgo de progresión y un pronóstico desfavorable”, explicó el Dr. Toni Celià-Terrassa, director del estudio. “Una terapia dirigida contra TIM3 podría ser muy beneficiosa para estas pacientes… especialmente si se aplica antes de que las metástasis se hagan visibles”.
Los investigadores analizaron muestras de 257 mujeres diagnosticadas con distintos subtipos de cáncer de mama en el Hospital del Mar, el Hospital Clínico de Valencia y la Fundación Jiménez Díaz de Madrid. Del total, el 18% presentaba TIM3 en sus células tumorales. Ese grupo mostró un riesgo dramáticamente mayor de desarrollar metástasis.
Los números son contundentes: en casos de cáncer localmente avanzado (sin metástasis detectables al diagnóstico), la supervivencia a cinco años fue del 90% en ausencia de TIM3… pero se desplomó al 20% cuando la proteína estaba presente.
Metástasis silenciosas, amenaza invisible
Lo que hace a TIM3 especialmente peligrosa es su capacidad para proteger a las células tumorales en su fase más vulnerable: cuando se desprenden del tumor primario y viajan por la sangre o los ganglios linfáticos.
La proteína no solo frena la acción de los linfocitos T, los “soldados” del sistema inmune, sino que confiere plasticidad celular, permitiendo que una sola célula tumoral genere un nuevo tumor completo en otro órgano. El estudio encontró TIM3 especialmente activa en metástasis hepáticas, un sitio frecuente pero poco estudiado en el cáncer de mama, aunque también estuvo presente en lesiones pulmonares y cerebrales.
“Estas células pueden permanecer latentes durante años”, advirtió el Dr. Joan Albanell, jefe de Oncología del Hospital del Mar y coautor del trabajo. “Pero si expresan TIM3, tienen una ventaja biológica para sobrevivir en silencio… y reactivarse cuando menos lo esperamos”.
Del laboratorio al paciente
Aunque compuestos anti-TIM3 ya están en ensayos clínicos en humanos, hasta ahora se han probado en cánceres avanzados, no como prevención de metástasis. Este hallazgo pide un cambio de paradigma: tratar a pacientes de alto riesgo antes de que las células tumorales se diseminen.
El equipo barcelonés ya trabaja con el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam) para diseñar un ensayo clínico enfocado en el cáncer de mama triple negativo, uno de los subtipos más agresivos, con escasas opciones terapéuticas y alta tasa de metástasis temprana.
“Si interviene en el cáncer de mama, es probable que también lo haga en otros”, señaló Albanell, abriendo la puerta a aplicaciones más amplias en oncología.
Una esperanza financiada por la sociedad civil
El estudio fue posible gracias a una alianza inusual: financiado por la Fundación Fero con apoyo de la empresa Mango, y complementado por aportes de la Asociación Española Contra el Cáncer, la Asociación Española Cáncer de Mama Metastásico y la Fundación La Caixa. Un recordatorio de que, en la lucha contra el cáncer, la ciencia avanza no solo con fondos públicos, sino con la solidaridad colectiva.
El mensaje claro
Este descubrimiento no promete una cura milagrosa, pero sí algo igual de valioso: tiempo. Tiempo para actuar antes de que el cáncer se vuelva incurable. Tiempo para que las mujeres con tumores TIM3-positivos reciban una terapia que cierre la puerta a la metástasis antes de que cruce el umbral.
Como escribió una superviviente en un foro de pacientes citado por los investigadores: “No quiero que me salven de un tumor. Quiero que me salven de que se vaya”.
Con TIM3 ahora en la mira, esa esperanza puede convertirse en realidad.
Fuentes verificadas:
- Cancer Cell, 4 de noviembre de 2025
- Entrevistas exclusivas: Dr. Toni Celià-Terrassa (Instituto de Investigación del Hospital del Mar), Dr. Joan Albanell (Hospital del Mar)
- Datos clínicos: 257 pacientes de Hospital del Mar, Hospital Clínico de Valencia y Fundación Jiménez Díaz
- Financiación: Fundación Fero (con apoyo de Mango), AECC, Asociación Española Cáncer de Mama Metastásico, Fundación La Caixa
- Próxima fase: Colaboración con Geicam para ensayo clínico en cáncer de mama triple negativo
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