La FDA acaba de aprobar la gota VIZZ que promete ver sin gafas en 30 minutos que devuelve nitidez cercana, y convierte el defecto como un nuevo negocio.
Por Luis Casas | EEUU | 6 de febrero de 2026
EEUU — En algún momento después de los 45 años, ocurre un problema que es casi universal: el teléfono se aleja unos centímetros más del rostro. La carta del restaurante se gira hacia la luz. Los brazos se estiran como resortes para descifrar el menú del supermercado. Es la presbicia —esa "vista cansada" que afecta al 90% de las personas mayores de 45 años— manifestándose no como una enfermedad dramática, sino como una erosión silenciosa de la autonomía. Durante décadas, la respuesta fue siempre la misma: unas gafas de lectura sobre la mesa, un accesorio funcional que, para muchos, se convirtió en un estigma visual del envejecimiento.
Pero en julio de 2025, algo cambió. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó VIZZ, las primeras gotas oftálmicas con aceclidina al 1,44% para corregir la visión borrosa de cerca. No es un milagro ni una cura: es algo más sutil y, quizás, más revolucionario. Una gota diaria que, en 30 minutos, devuelve la nitidez a las letras pequeñas sin necesidad de lentes. Para millones, suena a liberación. Para otros, a una nueva forma de dependencia. Esta es la crónica rigurosa —sin eufemismos ni alarmismos— de lo que VIZZ realmente ofrece, sus límites ocultos y el debate ético que despierta: ¿cuánto estamos dispuestos a pagar, en todos los sentidos, por borrar una señal natural del envejecimiento?
El truco óptico que engaña al tiempo: cómo funciona VIZZ
Para entender por qué VIZZ funciona, hay que abandonar la idea de que "cura" la presbicia. No lo hace. La presbicia nace del endurecimiento progresivo del cristalino —ese lente natural dentro del ojo que, con los años, pierde elasticidad y ya no puede engrosarse para enfocar de cerca—. VIZZ no intenta rejuvenecer ese tejido. En su lugar, aplica un truco óptico ancestral: el efecto estenopeico.
Imaginemos mirar a través de un diminuto agujero perforado en una hoja de papel. Aunque entre menos luz, todo —cerca y lejos— aparece nítido simultáneamente. Esto ocurre porque el agujero reduce los "rayos de luz dispersos" que causan desenfoque, aumentando artificialmente la profundidad de campo. VIZZ replica este fenómeno dentro del ojo: su principio activo, la aceclidina, es un agonista colinérgico muscarínico que estimula selectivamente el músculo esfínter de la iris, provocando una contracción pupilar controlada (miosis). La pupila se estrecha, y con ella, el rango de nitidez se expande hacia lo cercano.
La genialidad está en la selectividad. A diferencia de la pilocarpina —un fármaco más antiguo usado en glaucoma y ahora en gotas como Nearlea en Argentina—, la aceclidina apenas estimula el músculo ciliar, responsable de ajustar el grosor del cristalino. Esto minimiza un efecto secundario molesto: la "miopización", ese cambio temporal hacia la miopía que dificulta ver de lejos tras aplicar gotas menos selectivas. VIZZ, en teoría, ofrece nitidez cercana sin sacrificar por completo la visión lejana.
Los números que convencieron a la FDA: ensayos CLARITY y el umbral de la evidencia
Detrás de esta elegancia biofísica hay datos sólidos. La aprobación de la FDA se basó en tres ensayos clínicos de Fase 3 denominados CLARITY, que sumaron más de 30.000 días-paciente analizados —una cifra que otorga robustez estadística inusual para tratamientos oftálmicos.
En CLARITY-1 y CLARITY-2, 466 participantes con presbicia recibieron una gota diaria de aceclidina al 1,44%. Los resultados fueron contundentes:
- 65% a 71% de los pacientes avanzaron al menos tres líneas en la tabla de agudeza visual cercana dentro de los 30 minutos posteriores a la aplicación.
- En el grupo placebo, apenas 8% a 12% lograron una mejora similar.
- El efecto duró hasta 10 horas en el 27% (CLARITY-1) y 40% (CLARITY-2) de los participantes.
CLARITY-3, un estudio de seguridad a seis meses con 217 personas, no reportó eventos adversos graves relacionados con el tratamiento.
Estos números superaron el umbral regulatorio: beneficios claros, reproducibles y superiores al riesgo. Pero es crucial matizar: avanzar tres líneas en una tabla no equivale a recuperar la visión juvenil. Es una mejora funcional —suficiente para leer un libro o el teléfono—, pero no elimina la necesidad de gafas en personas con miopía, astigmatismo u otros defectos refractivos. VIZZ corrige solo la presbicia. Y lo hace de forma temporal: cada mañana requiere una nueva gota.
El costo oculto
Aquí emergen las sombras de esta promesa. VIZZ no es como las gotas para los ojos secos que guardamos en el bolso. Debe mantenerse refrigerado en todo momento —un requisito logístico que complica su uso para viajeros frecuentes, personas mayores con movilidad reducida o quienes viven en zonas con acceso limitado a electricidad estable. Su vida útil es de 24 meses bajo refrigeración, pero una vez abierto el frasco, el reloj comienza a correr. Para un jubilado que viaja a visitar a sus nietos, para un campesino en una zona rural sin nevera confiable, esta condición transforma una solución en un obstáculo.
Más delicado aún es su impacto en la visión nocturna. Al contraer la pupila, VIZZ reduce la cantidad de luz que entra al ojo. Durante las 10 horas de efecto activo, los usuarios experimentan mayor dificultad para ver en penumbra —una limitación crítica para quienes conducen al atardecer o caminan de noche. La etiqueta del medicamento advierte explícitamente: evite conducir en condiciones de baja luminosidad. Es un precio funcional que pocos titulares virales mencionan.
Los efectos secundarios, aunque mayormente leves, son frecuentes y bien documentados:
- Irritación ocular (ardor o picazón): 20% de los usuarios.
- Visión borrosa transitoria: 16%.
- Dolor de cabeza leve: 13%.
- Enrojecimiento del ojo: 7-8%.
- Visión disminuida (sensibilidad a la oscuridad): 13,2%.
Ninguno es grave en los ensayos clínicos, pero la experiencia real a largo plazo —décadas de uso diario— permanece como una incógnita. El prospecto incluye advertencias formales sobre riesgos teóricos como desgarros retinianos o iritis, aunque no se hayan materializado en los estudios. La vigilancia post-comercialización será clave.
El mapa global: VIZZ en EE.UU. vs. Nearlea en Argentina dos caminos para el mismo problema
Mientras Estados Unidos adopta la aceclidina, Argentina tomó otro camino. En 2025, la ANMAT aprobó Nearlea, gotas con pilocarpina al 1,25% desarrolladas por el laboratorio Elea. Es el mismo principio detrás de VIZZ —constricción pupilar—, pero con un fármaco menos selectivo y más antiguo.
La pilocarpina, usada desde los años 70 para glaucoma en Europa, actúa tanto sobre el músculo esfínter de la iris como sobre el ciliar. Esto incrementa el riesgo de miopización y fatiga visual (astenopia), pero su ventaja es el costo: como molécula genérica, será significativamente más accesible que VIZZ, cuyo precio de lanzamiento aún no se ha revelado pero se anticipa elevado.
VIZZ (EE.UU.) vs Nearlea (Argentina): dos caminos para la misma presbicia
| Característica | VIZZ (aceclidina 1,44%) |
Nearlea (pilocarpina 1,25%) |
|---|---|---|
| Aprobación regulatoria | FDA julio 2025 | ANMAT 2025 |
| Eficacia (ensayos CLARITY) | 65-71% +3 líneas visión cercana | Datos no publicados |
| Efecto secundario clave | Visión nocturna reducida (13,2%) | Miopización temporal + fatiga visual |
| Refrigeración | ⚠️ Obligatoria 24/7 | ✅ No requerida |
| Accesibilidad | 80-100 USD/mes (sin seguro) | Genérico accesible |
Este contraste revela una verdad incómoda: la innovación médica no es universal. Mientras pacientes estadounidenses acceden a la aceclidina —más selectiva, potencialmente mejor tolerada—, argentinos tendrán una alternativa funcional pero con más efectos secundarios. Y en países sin acceso a ninguna de las dos, las gafas de lectura de bajo costo seguirán siendo la única opción. La "revolución" de las gotas oftálmicas, lejos de democratizar la visión, podría acentuar brechas de acceso según el poder adquisitivo y el sistema sanitario local.
El debate ético: ¿estamos medicalizando el envejecimiento?
Detrás de VIZZ late una pregunta filosófica que pocos discuten: ¿deberíamos tratar la presbicia como una enfermedad que requiere fármaco diario, o como una variación natural del envejecimiento que merece adaptación, no corrección?
Las gafas de lectura son herramientas externas: se ponen y se quitan. VIZZ introduce una dependencia interna: una gota cada mañana para mantener la función visual. No es intrínsecamente malo —muchos toman medicamentos para la presión arterial sin cuestionarlo—, pero transforma una señal biológica del paso del tiempo en un "problema" que exige intervención farmacológica continua.
Además, su marketing inicial —"adiós a los lentes"— explota una ansiedad cultural profunda: el rechazo a visibilizar el envejecimiento. Las gafas de lectura, para muchos, son un estigma social. VIZZ promete discreción. Pero al hacerlo, normaliza la idea de que envejecer debe ocultarse, no aceptarse. Es un triunfo de la comodidad sobre la reflexión; de la estética sobre la sabiduría que trae la edad.
El impacto económico: ¿quién realmente podrá permitírselo?
El mercado global para el tratamiento de miopía y presbicia alcanzó los 18.690 millones de dólares en 2023 y se proyecta que llegue a 33.680 millones para 2030. Dentro de este panorama, el mercado estadounidense vale 4.000 millones de dólares y crece a un 7,9% anual. VIZZ se posiciona como un disruptor en este ecosistema.
Pero su éxito dependerá de tres factores críticos:
- Precio: Como fármaco de marca recién aprobado, su costo inicial será elevado. LENZ Therapeutics aún no ha revelado cifras, pero se anticipa que superará los 80-100 dólares mensuales sin seguro.
- Cobertura aseguradora: En un sistema sanitario fragmentado como el estadounidense, la decisión de incluir VIZZ en planes de salud determinará quién accede a él. ¿Será considerado "necesidad médica" o "lujo cosmético"?
- Competencia: La pilocarpina genérica (ya aprobada por la FDA en concentraciones de 1,25% y 0,4%) ofrecerá una alternativa más barata, aunque con más efectos secundarios. Las gafas de lectura de bajo costo seguirán siendo accesibles para millones.
Paradójicamente, la promesa de "libertad de las gafas" podría convertirse en un privilegio de clase. Mientras tanto, la industria óptica tradicional —fabricantes de lentes, ópticas locales— enfrentará una disrupción silenciosa. Millones que hoy compran gafas de lectura anualmente podrían migrar a VIZZ… si pueden pagarlo.
La esperanza con matices
VIZZ es, sin duda, un avance científico legítimo. Su mecanismo es elegante, su eficacia clínicamente demostrada y su perfil de seguridad aceptable para uso a corto y mediano plazo. Para personas con presbicia pura —sin otros defectos visuales— que valoran la conveniencia sobre el costo y aceptan sus limitaciones (refrigeración, visión nocturna reducida), representa una alternativa válida a las gafas.
Pero no es la panacea que algunos titulares sugieren. No cura la presbicia; la enmascara temporalmente. No elimina la necesidad de lentes en la mayoría de los casos. Y su costo —tanto económico como logístico— podría restringir su acceso a una minoría privilegiada.
La verdadera revolución no está en una gota, sino en cómo la sociedad decide integrarla: como complemento inteligente dentro de un abanico de opciones (gafas, lentes de contacto, cirugía), o como sustituto obligatorio que medicaliza lo inevitable. Mientras tanto, en consultorios de Nueva York a Buenos Aires, oftalmólogos explican a pacientes ansiosos que ver bien de cerca sigue teniendo múltiples caminos. Y que, a veces, la solución más antigua —unas gafas bien graduadas— sigue siendo la más sabia, accesible y libre de dependencia farmacológica.
Nota para lectores
Este análisis se basa en documentos regulatorios de la FDA (etiquetado aprobado NDA 218585), ensayos CLARITY publicados en acceso abierto, prospectos de Nearlea (Elea S.A.), y datos de mercado de Grand View Research y Mordor Intelligence (2025). No recibimos financiamiento ni muestras de LENZ Therapeutics, Elea ni empresas relacionadas. Todos los porcentajes y cifras citados provienen directamente de fuentes regulatorias oficiales.
0 Comentarios
¿Cómo mejoras tu vida cada día? ¡Cuéntanos tu truco favorito o pregúntanos lo que quieras!