Mutación asociada con la obesidad podría proteger el corazón

🔍 Investigadores hallan que una variante genética del gen MC4R, ligada a obesidad extrema, reduce el colesterol y la presión arterial, desafiando la idea tradicional de que más peso implica mayor riesgo cardiovascular.


Por Luis Casas
20 de octubre de 2025


💡 Un hallazgo que desafía el paradigma

La obesidad suele ir de la mano de un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, una investigación internacional liderada por la Universidad de Cambridge sugiere que no todas las formas de obesidad son iguales.

El estudio, publicado en la revista Nature Medicine, identifica una variante del gen MC4R —conocido por causar un tipo de obesidad severa y temprana— que, paradójicamente, protege el corazón. Las personas portadoras de esta mutación presentan niveles más bajos de colesterol LDL (“colesterol malo”), triglicéridos y presión arterial que otros individuos con el mismo grado de obesidad.

“La protección frente a enfermedades cardiovasculares es realmente impactante”, afirmó la profesora Sadaf Farooqi, investigadora principal del Instituto de Ciencia Metabólica de la Universidad de Cambridge. “Este hallazgo demuestra que los vínculos entre obesidad y riesgo cardíaco son mucho más complejos de lo que creíamos”.


🧠 El gen del apetito y el metabolismo

El MC4R (receptor de melanocortina 4) es un gen clave en la regulación del apetito. Su disfunción causa hambre insaciable y aumento extremo de peso, al alterar la comunicación entre el hipotálamo y las señales de saciedad.

Pero este mismo gen parece tener otra cara. La variante estudiada modula también el metabolismo lipídico, promoviendo una eliminación más rápida de las grasas tras las comidas y reduciendo la exposición prolongada de las arterias al colesterol dañino.

El hallazgo plantea un dilema fascinante: ¿cómo puede una mutación que provoca obesidad severa proteger al mismo tiempo de sus consecuencias más letales?


🧬 Dos grandes estudios británicos

Para responder a esta pregunta, el equipo de Farooqi analizó datos de dos grandes cohortes genéticas del Reino Unido: el Genetics of Obesity Study (GOOS) y el UK Biobank.

En el primero, se examinaron 144 adultos con la mutación de MC4R. Aunque todos presentaban obesidad grave, los investigadores observaron que sus niveles de colesterol LDL, triglicéridos y presión arterial eran significativamente más bajos que los de personas con un índice de masa corporal similar pero sin la alteración genética.

El segundo análisis, que incluyó cientos de miles de voluntarios del UK Biobank, confirmó la tendencia. Los portadores procesaban las grasas de manera más eficiente tras comidas copiosas, lo que explicaría su resiliencia cardiovascular pese al exceso de peso.

“Aunque la obesidad en estos individuos es severa, su riesgo de sufrir complicaciones cardíacas se reduce”, comentó Anke Hinney, genetista de la Universidad de Duisburgo-Essen, no vinculada al estudio. “Es una muestra de cómo la biología humana puede compensar de formas inesperadas”.


❤️ Una nueva mirada al riesgo cardíaco

Los resultados desafían la idea tradicional de que la obesidad es, en todos los casos, un sinónimo de enfermedad cardiovascular.
En el Reino Unido, se estima que uno de cada 100 adultos y uno de cada 20 niños obesos porta esta mutación del MC4R, según proyecciones basadas en los datos del biobanco británico.

La clave, según los autores, radica en cómo el cuerpo maneja los lípidos y la presión arterial más que en el peso por sí mismo. “Este estudio muestra que el riesgo no depende solo de cuánta grasa se tiene, sino de cómo se almacena y metaboliza”, explicó Farooqi.


💊 Terapias basadas en la genética

Los hallazgos revalorizan a MC4R como una diana terapéutica doble: para controlar el apetito y, potencialmente, proteger el sistema cardiovascular.
Ya existen agonistas del MC4R aprobados para tratar formas raras de obesidad infantil. Los investigadores sugieren que versiones modificadas de estos fármacos podrían beneficiar a personas con riesgo elevado de colesterol o hipertensión, incluso sin necesidad de perder peso.

“Estos resultados abren una vía completamente nueva para el desarrollo de tratamientos metabólicos”, señala Farooqi. “Podríamos reducir el colesterol actuando sobre el sistema nervioso central, no solo con dieta o estatinas”.

El equipo planea estudios de seguimiento para analizar diferencias por género y edad. Datos preliminares muestran que las mujeres portadoras tienden a ganar más peso que los hombres, aunque aún no está claro si eso implica mayor o menor protección cardíaca.


🌍 Implicaciones globales

El hallazgo cobra relevancia en un contexto de epidemia mundial de obesidad y enfermedades metabólicas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 18 millones de personas mueren cada año por enfermedades cardiovasculares, y el colesterol elevado sigue siendo uno de los factores de riesgo más comunes.

Aunque la investigación se centró en poblaciones europeas, los autores subrayan la necesidad de replicar los resultados en otras etnias y regiones para confirmar su validez universal.
Además, advierten que, incluso con esta mutación, la obesidad sigue acarreando riesgos ortopédicos, hepáticos y oncológicos.

“No debemos entender esta mutación como una licencia para ignorar los efectos de la obesidad”, puntualiza Hinney. “Más bien, como una ventana hacia tratamientos personalizados basados en genética”.


✍️ La biología contradice al prejuicio

La idea de que “la obesidad mata” ha dominado durante décadas el discurso médico y social. Pero la ciencia, como demuestra este estudio, rara vez se conforma con absolutos.
La mutación del MC4R revela que el cuerpo humano puede esconder mecanismos de defensa evolutivos incluso en condiciones aparentemente perjudiciales.

En un futuro de medicina personalizada, comprender esas excepciones podría transformar la prevención cardiovascular.
Porque a veces —como apunta Farooqi—, el mismo gen que predispone al exceso de peso puede, paradójicamente, blindar al corazón.

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