¿Hay realmente un aumento del cáncer en los adultos más jóvenes?

 📈 Un estudio internacional en Annals of Internal Medicine revela que el repunte de ciertos tumores afecta también —y con frecuencia en mayor medida— a personas mayores de 50 años, impulsado por la obesidad y el envejecimiento poblacional.

Por Luis Casas 


🩺 Un mito bajo la lupa

Durante los últimos años, titulares y redes sociales han multiplicado la alarma sobre un “aumento explosivo del cáncer en jóvenes”. Sin embargo, un análisis global acaba de poner ese fenómeno en contexto.

El estudio, publicado este lunes en la revista científica Annals of Internal Medicine, concluye que los incrementos en la incidencia de varios tipos de cáncer no son exclusivos de las generaciones más jóvenes, sino que también —e incluso con mayor magnitud— afectan a los mayores de 50 años.

La investigación fue dirigida por la epidemióloga española Montserrat García Closas, del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, y examinó datos oficiales de 42 países entre 2003 y 2017. Curiosamente, España quedó fuera del análisis por la ausencia de un registro nacional de tumores actualizado más allá de 2016.


🧬 Más allá del enfoque

A diferencia de estudios previos, como el de la Universidad de Harvard en 2022 centrado solo en menores de 50 años, este nuevo trabajo compara por primera vez las tendencias oncológicas entre jóvenes y mayores a escala global.

“Es crucial reconocer que, si bien algunos cánceres aumentan entre los jóvenes, centrar toda la atención en este grupo puede llevarnos a conclusiones erróneas”, señala García Closas.
“El cáncer sigue siendo, en términos absolutos, una enfermedad predominantemente de adultos mayores. Ignorar esto podría derivar en una mala asignación de recursos para prevención e investigación”.

La especialista, nacida en Barcelona y con una trayectoria consolidada en Reino Unido y Estados Unidos, subraya que el envejecimiento poblacional y los cambios metabólicos asociados a la obesidad son los factores más probables detrás del patrón global detectado.


🍽️ Los tumores que crecen

El estudio identifica seis tipos de cáncer cuya incidencia ha aumentado de forma sostenida tanto en jóvenes como en mayores:

“Todos estos tumores están vinculados a la obesidad”, explica García Closas.
Y la tendencia es alarmante: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1.000 millones de personas en el mundo viven con obesidad, lo que la convierte en una de las mayores amenazas de salud del siglo XXI.

“Sabemos que la obesidad explica parte del incremento, pero no toda la historia. También intervienen la alimentación ultraprocesada, el sedentarismo y las exposiciones ambientales. Necesitamos seguir investigando”, añade la científica.


🔍 ¿Más cáncer o más detección?

Una de las cuestiones más debatidas es si los aumentos observados reflejan una mayor incidencia real o simplemente una mejora en la detección médica.
El estudio reconoce que las nuevas tecnologías de diagnóstico y el acceso ampliado a pruebas rutinarias pueden estar inflando las cifras, especialmente en tumores como el de tiroides y el de mama.

Esta hipótesis es respaldada por el médico estadounidense Gilbert Welch, autor del libro Sobrediagnóstico, quien ha mostrado que, aunque la incidencia de varios tipos de cáncer en menores de 50 años se ha duplicado en EE.UU. desde 1992, la mortalidad se ha mantenido estable.

“Gran parte del aumento puede deberse a sobrediagnóstico: estamos detectando lesiones que nunca habrían causado síntomas ni muerte”, advierte Welch.


📉 Tumores en declive y señales de esperanza

No todo son malas noticias. Cuatro tipos de cáncer muestran descensos consistentes entre adultos jóvenes en más de la mitad de los países analizados:

  • Estómago (-1,62% anual)
  • Esófago (-0,92%)
  • Boca (-0,42%)
  • Hígado (-0,14%)

“Estos tumores están fuertemente asociados al consumo de alcohol y a infecciones crónicas”, explica García Closas.

“Las políticas de reducción del consumo de alcohol y los programas de vacunación contra la hepatitis B podrían estar contribuyendo a este descenso.”


⚖️ Prevenir, no alarmar

Para el epidemiólogo José María Martín Moreno, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia, los resultados deben interpretarse como una oportunidad de acción inteligente, no de alarma social.

“Estos datos no deben asustarnos, sino servirnos para actuar con sentido común”, afirma.
“Necesitamos reforzar la investigación sobre cáncer colorrectal, mejorar la detección precoz y promover políticas de prevención basadas en dieta saludable, ejercicio regular, control del peso y reducción del alcohol.”

Martín Moreno recuerda que en 2020 los mayores de 50 años representaron el 66% de los nuevos diagnósticos de cáncer y el 71% de las muertes.
Proyecciones de la OMS anticipan que esa proporción aumentará aún más hacia 2040, impulsada por el envejecimiento poblacional.


🌍 Un consenso que se consolida

El epidemiólogo Shuji Ogino, de la Universidad de Harvard —autor del estudio de 2022 sobre cáncer en jóvenes—, coincide en que el nuevo análisis aporta una visión más equilibrada y útil para las políticas públicas.

“El mensaje clave es que, si no tomamos medidas preventivas efectivas ahora, las generaciones actuales enfrentarán una carga oncológica aún mayor al envejecer”, advierte.

El consenso científico es claro: la tendencia al alza en la incidencia del cáncer no puede entenderse sin considerar la obesidad, la longevidad y los cambios de estilo de vida.


✍️ El cáncer no distingue generaciones

El cáncer no distingue generaciones, aunque sus causas evolucionan con ellas.
El aumento entre los jóvenes ha despertado legítima preocupación, pero el verdadero desafío —como revela este estudio— está en entender el panorama completo.

En un planeta donde la esperanza de vida crece y los hábitos sedentarios se expanden, prevenir el cáncer exige una mirada intergeneracional: políticas de salud que atiendan tanto al adolescente que pasa horas frente a una pantalla como al adulto mayor con obesidad o diabetes.

La ciencia no busca alarmar, sino equilibrar la balanza entre percepción y realidad. Y en esa ecuación, el conocimiento riguroso sigue siendo la mejor forma de prevención.

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