ESTUDIOS RECIENTES DEMUESTRAN QUE EL AYUNO DE 72 HORAS Regenera LAS CÉLULAS DAÑADAS


El ayuno reprograma las células asesinas naturales para combatir mejor el cáncer, según un estudio en ratones

Por Luis Casas,8  de Octubre de 2025

En un avance que podría iluminar nuevas estrategias contra el cáncer, investigadores del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSK) han descubierto que periodos intermitentes de ayuno pueden reprogramar las células asesinas naturales del sistema inmunitario, permitiéndoles sobrevivir y atacar con mayor eficacia en el entorno hostil de los tumores. Este hallazgo, derivado de experimentos en ratones, sugiere un mecanismo potencial por el cual las restricciones dietéticas podrían potenciar las defensas naturales del organismo contra la enfermedad.

El interés por el ayuno y otras intervenciones nutricionales ha crecido en los últimos años, impulsado por la idea de que privar a las células cancerosas de nutrientes esenciales podría frenar su proliferación y amplificar la efectividad de terapias convencionales. Ahora, un equipo liderado por la becaria postdoctoral Rebecca Delconte, PhD, en colaboración con colegas del Instituto Sloan Kettering, ha demostrado por primera vez cómo el ayuno altera el metabolismo de las células asesinas naturales (conocidas como NK, por sus siglas en inglés), equipándolas para prosperar en microambientes tumorales ricos en lípidos, que suelen ser letales para otras células inmunitarias.

Los resultados, publicados en la revista Immunity, ofrecen una explicación plausible de cómo el ayuno no solo reduce la grasa corporal y optimiza el metabolismo general, sino que también fortalece la respuesta inmunológica contra el cáncer. Aunque se requieren estudios adicionales en humanos, los autores proponen que esta práctica podría complementar la inmunoterapia, elevando su impacto terapéutico.

"Los tumores son voraces consumidores de nutrientes", explica el inmunólogo Joseph Sun, PhD, autor principal del estudio. "Crean un nicho hostil, saturado de lípidos que perjudica a la mayoría de las células inmunitarias. Nuestro trabajo revela que el ayuno reconfigura estas células NK para que resistan mejor en ese entorno supresor".

Las células NK, un tipo de glóbulos blancos, actúan como centinelas del sistema inmunitario, capaces de eliminar células anormales —como las cancerosas o infectadas por virus— sin necesidad de exposición previa, a diferencia de las células T, que requieren un "entrenamiento" específico. Su presencia abundante en un tumor suele correlacionarse con un pronóstico más favorable para el paciente.

En el experimento, los ratones con cáncer fueron sometidos a ayunos de 24 horas dos veces por semana, con periodos intermedios de alimentación libre. Esta rutina evitó la pérdida de peso neta, pero indujo cambios profundos en las células NK. Al igual que en humanos, el ayuno provocó una caída en los niveles de glucosa y un aumento en los ácidos grasos libres, liberados por el tejido adiposo como fuente alternativa de energía.

"Durante cada ciclo de ayuno, las células NK se adaptan a utilizar estos ácidos grasos en lugar de la glucosa", detalla la Dra. Delconte. "Esto optimiza su respuesta antitumoral, ya que el microentorno tumoral abunda en lípidos, permitiéndoles infiltrarse y persistir con mayor efectividad".

Además, el ayuno desencadenó una redistribución de las células NK: muchas migraron a la médula ósea, donde la exposición a elevados niveles de interleucina-12 —una proteína clave de señalización— las preparó para secretar más interferón-gamma, una citoquina crucial en la lucha contra tumores. Por otro lado, las células NK en el bazo experimentaron una reprogramación metabólica que las hizo más eficientes en el uso de lípidos como combustible.

"Estos dos mecanismos convergen para que las células NK produzcan más citoquinas en el tumor y sobrevivan en su entorno adverso, especializándose en propiedades anticancerígenas superiores", añade la Dra. Delconte.

Aún persiste la incógnita de si existen subpoblaciones distintas de células NK que se "entrenan" en diferentes órganos, o si todas transitan por estos sitios durante su ciclo vital de varias semanas. "Esa es la gran pregunta", reflexiona el Dr. Sun, "y hemos comenzado a desentrañarla mediante técnicas de marcaje celular en este estudio".

Aunque el proyecto no incluyó muestras de médula ósea humana, análisis de sangre de pacientes con cáncer indican que el ayuno reduce las células NK circulantes, un patrón similar al observado en ratones.

Los investigadores vislumbran varias vías para traducir estos hallazgos a la práctica clínica. Ensayos en curso ya evalúan la seguridad y eficacia del ayuno combinado con tratamientos estándar. Alternativamente, se podrían desarrollar fármacos que mimetiquen estos mecanismos sin requerir abstinencia alimentaria, o incluso "precondicionar" células NK en laboratorio para su reinfusión en pacientes.

No obstante, expertos como el oncólogo Neil Iyengar, MD, del MSK —especialista en dieta, metabolismo y cáncer de mama, ajeno al estudio— advierten cautela. "Existen múltiples enfoques de ayuno; algunos podrían ser beneficiosos, otros contraproducentes", señala. "Los pacientes deben consultar con sus médicos para determinar qué es seguro y adecuado en su contexto individual

Publicar un comentario

0 Comentarios