Un equipo de investigadores internacionales, liderado por científicos de la Universidad de Columbia Británica (UBC) en Canadá, ha logrado un avance histórico en la medicina del trasplante. Por primera vez, han conseguido convertir con éxito un riñón humano de tipo sanguíneo A en un órgano de tipo O, conocido como "universal", lo que permitiría que sea trasplantado en cualquier paciente independientemente de su grupo sanguíneo.
El hallazgo, publicado recientemente en la revista *Journal of Clinical Investigation*, representa un paso potencialmente decisivo para acabar con las listas de espera y la mortalidad asociada a la escasez de órganos compatibles.
La barrera de la sangre y la enzima "solución"
El sistema ABO, que clasifica la sangre en cuatro tipos principales, es uno de los mayores obstáculos en el trasplante de órganos. Si un paciente recibe un riñón de un tipo sanguíneo incompatible, su sistema inmunológico ataca el órgano casi de inmediato, provocando un rechazo hiperagudo que puede ser fatal. Actualmente, los pacientes de tipo O, que pueden donar a cualquiera pero solo recibir de su propio grupo, sufren las esperas más largas debido a la escasez de donantes de este tipo.
Para superar este obstáculo, los investigadores dirigidos por la Dra. Maryam Ejaz y el Dr. Jayachandran Kizhakkedathu utilizaron enzimas derivadas de una bacteria intestinal humana (*Flavonifractor plautii*). Estas enzimas actúan como unas "tijeras moleculares" capaces de eliminar los azúcares específicos (antígenos) de la superficie de las células sanguíneas y vasculares del riñón que definen el tipo A.
Al eliminar estos marcadores, el riñón se transforma químicamente para asemejarse a un órgano tipo O, que carece de antígenos A o B, volviéndolo invisible a los anticuerpos que normalmente rechazarían el tejido foráneo.
El experimento: Del laboratorio al cuerpo humano
La validatez de la técnica no se limitó al laboratorio. En un experimento pionero realizado en colaboración con el Hospital de la Universidad de Chongqing, en China, el equipo probó el método en un riñón humano de tipo A que había sido descartado para trasplante convencional.
El órgano fue conectado a una máquina de perfusión que imita el flujo sanguíneo del cuerpo humano. A través de esta máquina, se bombardeó el riñón con la solución enzimática. El resultado fue una eliminación masiva de más del 90% de los antígenos A.
Posteriormente, el riñón convertido fue trasplantado a un receptor de tipo O: un hombre de 68 años diagnosticado con muerte cerebral (una condición autorizada éticamente para este tipo de investigaciones fisiológicas, ya que el paciente será mantenido con soporte vital solo por un periodo limitado).
Resultados prometedores, pero con desafíos
Los resultados iniciales fueron alentadores. El riñón funcionó correctamente tras la conexión y no mostró signos de rechazo inmediato durante las primeras 48 horas, produciendo orina de manera normal y filtrando la sangre sin la respuesta inflamatoria típica de una incompatibilidad ABO.
Sin embargo, el estudio también reveló la complejidad del proceso. Tras tres días, los médicos observaron que algunos de los antígenos A comenzaban a reaparecer en el órgano, sugiriendo que la conversión podría no ser permanente o que ciertas células podrían regenerar los marcadores. A pesar de esto, el riñón continuó funcionando durante la observación de seis días planificados, demostrando que la técnica es viable al menos para evitar el rechazo agudo inicial.
Este tipo de rechazo es el que tradicionalmente impide el trasplante entre grupos incompatibles. Los expertos consideran que, incluso si los antígenos regresan lentamente, "ganar tiempo" durante la fase crítica post-operatoria podría permitir a los médicos inmunosuprimir al paciente con éxito antes de que ocurra cualquier conflicto inmunológico.
El futuro de los trasplantes universales
Para la comunidad médica, este avance abre una nueva puerta. Si la técnica se perfecciona y se demuestra segura y duradera en ensayos clínicos a largo plazo, podría redefinir el sistema de asignación de órganos.
En palabras del Dr. Marcelo Cypel, director quirúrgico del proyecto y destacado cirujano de trasplantes, convertir riñones A y B en universales aumentaría drásticamente la oferta para pacientes que hoy mueren esperando. "Esto es especialmente importante para las poblaciones minoritarias, que tienen una mayor proporción de tipos B y O y enfrentan tasas de desigualdad en el acceso a trasplantes", señalaron los autores en el estudio.
El siguiente paso para los investigadores es realizar ensayos clínicos más amplios para optimizar la dosis de enzimas y la duración del tratamiento, asegurando que la conversión al tipo O sea lo más duradera posible.
Mientras tanto, la ciencia da un giro inesperado: utilizando herramientas microbiológicas para reescribir la identidad biológica de nuestros órganos, acercándose un poco más al "Santo Grial" de la medicina trasplantadora: el donante universal.
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