La píldora más usada contra la caída del cabello podría causar depresión y pensamientos suicidas y denuncian años de silencio regulatorio

Dos décadas de evidencia ignorada vinculan la finasterida con depresión y suicidio, según revisión de la Universidad Hebrea

Por Luis Casas – Basado en investigación de la Universidad Hebrea de Jerusalén

Una revisión exhaustiva publicada por el profesor Mayer Brezis, experto en salud pública y medicina de la Universidad Hebrea de Jerusalén, ha expuesto un patrón alarmante y prolongado de daño psiquiátrico asociado a la finasterida, un fármaco ampliamente prescrito para tratar la alopecia androgenética masculina. A pesar de evidencia acumulada durante más de 20 años, ni la FDA ni Merck —la compañía farmacéutica que desarrolló y comercializó originalmente el medicamento— implementaron investigaciones de seguridad rigurosas ni emitieron advertencias oportunas.


Evidencia sólida, respuesta ausente

La finasterida, aprobada por la FDA en 1997 para uso cosmético en hombres con calvicie de patrón masculino, actúa inhibiendo la enzima 5-alfa reductasa, bloqueando así la conversión de testosterona en dihidrotestosterona (DHT). Pero este mecanismo, aunque eficaz para el cabello, tiene consecuencias neurológicas profundas: altera la producción de neuroesteroides como la alopregnanolona, moléculas clave en la regulación del estado de ánimo, el estrés y la ansiedad.

El análisis del profesor Brezis, que examinó ocho estudios científicos publicados entre 2017 y 2023, revela una asociación consistente entre el uso de finasterida y un aumento significativo en:

Estos hallazgos se replicaron en múltiples sistemas de salud nacionales, incluyendo los registros de Suecia, Canadá, Israel y la base de eventos adversos de la FDA (FAERS). En todos los casos, los usuarios de finasterida mostraron tasas notablemente más altas de trastornos psiquiátricos en comparación con controles no expuestos.

“La evidencia ya no es anecdótica”, afirmó Brezis, profesor emérito de medicina y salud pública. “Ahora vemos patrones consistentes en diversas poblaciones. Y las consecuencias pueden haber sido trágicas”.


Cientos de muertes evitables

Aunque la FDA solo registró 18 suicidios vinculados a finasterida en 2011, Brezis estima que, dada la escala global de su uso —millones de hombres, especialmente jóvenes—, el número real de casos podría ascender a miles. Su modelo epidemiológico sugiere que cientos de miles de personas han sufrido depresión inducida por el fármaco, y cientos, posiblemente más, han muerto por suicidio.

Peor aún, los archivos internos de la FDA de 2010, citados en la revisión, contenían secciones enteras redactadas como “confidenciales”, incluyendo estimaciones de impacto poblacional que nunca se hicieron públicas.


El “síndrome post-finasterida”: un legado invisible

Uno de los hallazgos más inquietantes es la persistencia de síntomas incluso después de suspender el medicamento. Conocido como síndrome post-finasterida (PFS, por sus siglas en inglés), este trastorno incluye:

Estudios en animales han demostrado que la finasterida puede causar neuroinflamación y alteraciones estructurales en el hipocampo, una región cerebral crítica para la memoria y la regulación emocional.


Clasificación cosmética = menor escrutinio

Brezis argumenta que la categorización de la finasterida como un tratamiento cosmético no esencial ha sido clave para su escape regulatorio. A diferencia de fármacos para enfermedades crónicas o mortales —que enfrentan monitoreo postcomercialización obligatorio—, la finasterida fue tratada como un producto de “baja prioridad”, a pesar de su acción sistémica y su impacto en el sistema nervioso central.

“No se trataba de una necesidad médica de vida o muerte”, señaló Brezis. “Se trataba de cabello”.

Ni Merck ni la FDA encargaron estudios de seguridad a gran escala tras su aprobación. Y aunque la FDA finalmente añadió “ideación suicida” a la etiqueta del medicamento en 2022, lo hizo sin emitir una advertencia de caja negra —la más severa— y tras cinco años de demora en responder a una petición ciudadana formal.


Paralelos con Vioxx y llamado a la reforma

El informe compara el manejo de la finasterida con el escándalo de Vioxx, otro fármaco de Merck retirado en 2004 tras vincularse con miles de muertes cardiovasculares. En ambos casos, la compañía tuvo acceso temprano a señales de alarma pero optó por minimizar riesgos para proteger sus ganancias.

Ante esto, Brezis exige reformas urgentes:

  1. Suspender la comercialización cosmética de finasterida hasta que se demuestre su seguridad neuropsiquiátrica.
  2. Obligar a estudios postcomercialización rigurosos para todos los medicamentos con acción sistémica, incluso si son “cosméticos”.
  3. Incluir el historial de uso de finasterida en todas las investigaciones forenses de suicidio.
  4. Crear un sistema global de farmacovigilancia transparente, con acceso público a datos de eventos adversos sin redacciones corporativas.

Un homenaje personal, una advertencia pública

El artículo está dedicado a un hombre previamente sano que, tras tomar finasterida “solo para mejorar su cabello”, entró en una crisis psiquiátrica aguda en cuestión de días. Nunca se recuperó. Meses después, se quitó la vida.

“Para muchos, esos cambios llegan demasiado tarde”, escribió Brezis. “Pero aún estamos a tiempo de proteger a los que vienen”.


Fuentes:

  • Universidad Hebrea de Jerusalén (13 de octubre de 2025)
  • Brezis M. Systemic failure in post-marketing surveillance of finasteride: psychiatric harms and regulatory inaction. Revisión científica, 2025.
  • FDA Adverse Event Reporting System (FAERS), 2010–2024
  • Estudios epidemiológicos de Suecia, Canadá e Israel (2017–2023)
  • Documentos internos de la FDA citados en revisión de Brezis (2010)

Este reportaje se basa en fuentes verificables y en la revisión sistemática del profesor Mayer Brezis, publicada en octubre de 2025

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