Frank Suárez lo advertía, Ahora Harvard lo confirma

El metabolismo descontrolado alimenta el cáncer de hígado.


Por Luis Casas, 13 de octubre de 2025.

¿Y si el cáncer de hígado, uno de los tumores más letales y silenciosos del mundo, se activara por un desequilibrio sutil en el metabolismo de la bilis, como un interruptor defectuoso en la maquinaria vital del organismo?Investigadores de la Universidad de Harvard han identificado este mecanismo clave: una proteína llamada YAP que interfiere con el receptor FXR, provocando una acumulación tóxica de ácidos biliares que desencadena inflamación, fibrosis y, en última instancia, el carcinoma hepatocelular (HCC), el tipo más común de esta enfermedad. Publicado el 15 de abril de 2025 en Nature Communications, el estudio no solo explica este ciclo vicioso molecular, sino que propone intervenciones farmacológicas para revertirlo, ofreciendo esperanza para tratamientos preventivos y personalizados .
Visualice el hígado como una fábrica bioquímica de precisión: genera bilis para descomponer las grasas en el intestino delgado, pero depende de un equilibrio delicado de ácidos biliares, moléculas que actúan tanto como detergentes digestivos como hormonas reguladoras. Cuando este balance se rompe, los efectos son devastadores. Bajo la dirección de la doctora Yingzi Yang, profesora de Biología del Desarrollo en la Escuela de Medicina Dental de Harvard y miembro del Centro Oncológico Dana-Farber/Harvard, el equipo demostró en modelos animales que la activación de YAP —una vía de señalización celular tradicionalmente asociada al crecimiento tumoral— reprime directamente la actividad de FXR, el "guardián" principal de la homeostasis biliar. Esto genera un exceso de ácidos biliares en el hígado, que a su vez alimenta un bucle de retroalimentación que acelera el daño tisular y la progresión oncológica .

"En este estudio, descubrimos que YAP promueve la formación de tumores y desempeña un papel sorprendente en la regulación del metabolismo de los ácidos biliares. En lugar de estimular el crecimiento celular como se esperaba, YAP actúa como represor, interfiriendo con la función de un sensor vital de ácidos biliares llamado FXR", explicó Yang en declaraciones al equipo editorial. Esta represión ocurre mediante un complejo molecular donde YAP, reclutada por factores de transcripción TEAD, desplaza al coactivador P300 por la histona desacetilasa HDAC1 en el complejo de FXR, induciendo una reprogramación epigenética represora que altera genes clave como Shp y Bsep, responsables de la síntesis y exportación de bilis .

Los resultados son prometedores y accionables. En experimentos con ratones genéticamente modificados —como modelos TetO-YAP para una expresión inducible de YAP en hepatocitos—, la inhibición de HDAC1 con fármacos como entinostat, la activación de FXR mediante agonistas como GW4064, o la sobreexpresión de BSEP (la proteína exportadora de bilis) revirtieron el daño hepático: redujeron los niveles de ácidos biliares en suero y hígado, atenuaron la inflamación y fibrosis, y detuvieron el desarrollo de tumores. "Los niveles elevados de estos ácidos activan aún más la YAP hepática, lo que resulta en un ciclo de retroalimentación que conduce a la enfermedad cancerígena. Con este hallazgo, podría llevarnos a soluciones farmacológicas que estimulen el FXR, lo cual es muy emocionante", enfatizó Yang . Incluso en organoides de hepatocitos humanos maduros, estas intervenciones restauraron la exportación de bilis y contrarrestaron la represión de FXR.

Para llegar a este avance, el laboratorio de Yang empleó un arsenal de técnicas de vanguardia. Utilizaron ratones con deleciones condicionales de genes como Fxr y Yap, inyectados con vectores virales AAV para manipular la expresión génica en hepatocitos específicos. Análisis como secuenciación de inmunoprecipitación de cromatina (ChIP-seq) revelaron la unión directa de YAP-TEAD a sitios reguladores de FXR, mientras que espectrometría de masas (LC-MS) cuantificó cambios en la composición de ácidos biliares, mostrando un aumento en formas conjugadas hidrofílicas como el taurocolato (TCA) y tauro-β-muricolato (TβMCA), antagonistas de FXR. Crucialmente, el estudio validó estos hallazgos en humanos: analizaron datos transcriptómicos de 236 muestras de HCC del cohorte LIRI-JP, encontrando que tumores con alta actividad de YAP exhiben baja expresión de blancos de FXR, confirmando la relevancia clínica.
El peso global de este cáncer es alarmante. Según datos de 2022 del Fondo Mundial de Investigación del Cáncer, se diagnosticaron 866.136 nuevos casos de cáncer de hígado en todo el mundo, con 758.725 fallecimientos —una cifra que sigue en ascenso debido a factores como la hepatitis crónica, la cirrosis y el hígado graso no alcohólico—. Este tumor se detecta en etapas avanzadas en cerca del 70% de los casos, con tasas de supervivencia inferiores a un año en muchos pacientes, y representa una carga desproporcionada en países como China (más de 367.000 casos nuevos) e India . Ahora, con blancos moleculares claros como FXR y YAP, emergen terapias preventivas para millones en riesgo, especialmente en poblaciones vulnerables a desequilibrios metabólicos.
"Nuestros resultados identifican el papel represor transcripcional de las señales celulares en el metabolismo como un impulsor clave del cáncer y sugieren su potencial como objetivo terapéutico", concluyó Yang. Más allá del hígado, este trabajo invita a reevaluar YAP: no solo impulsa la proliferación celular en el desarrollo embrionario, sino que modula respuestas metabólicas en adultos, con posibles implicaciones en trastornos como la diabetes o enfermedades intestinales inflamatorias. Aunque el estudio se encuentra en fase preclínica, su mapa molecular detallado —ilustrado en diagramas que desglosan el bucle YAP-bilis-FXR— podría transformar el abordaje del HCC, particularmente en tumores YAP-altos y poco diferenciados .
En un panorama donde cada alteración celular puede inclinar la balanza entre la vida y la enfermedad, el equipo de Harvard ha encendido una luz tangible: desactivar este interruptor molecular antes de que el daño se propague. El siguiente capítulo, ensayos clínicos con agonistas de FXR ya en desarrollo, podría convertir esta ciencia en un salvavidas real para pacientes en todo el mundo.

Frank Suárez lo dijo muchos años y muchos lo ignoraron

Frank Suárez, el reconocido experto en metabolismo y nutrición, enfatizaba que el cáncer, incluido el de hígado, es fundamentalmente un problema metabólico causado por desequilibrios como la inflamación crónica, el exceso de glucosa, la falta de oxígeno en las células y un metabolismo lento.Explicó las características del cáncer de hígado, vinculándolo a fallos en la desintoxicación hepática y al hígado graso como precursor, y recomienda enfoques naturales para revertirlo, como limpiezas hepáticas y una dieta baja en carbohidratos para reducir la inflamación y equilibrar el azúcar en sangre. Según sus principios, el hígado —como "fábrica bioquímica" del cuerpo— es clave para regular toxinas y nutrientes; si se sobrecarga con azúcares y grasas malas, genera un entorno ácido que fomenta tumores, similar al desbalance de ácidos biliares nombrados en el estudio de Harvard.
Según Suárez las causas son:
  • Desequilibrio metabólico: El cáncer surge de un metabolismo lento, con células que dependen excesivamente de glucosa (efecto Warburg), lo que reduce el oxígeno y crea inflamación. Para el hígado, el hígado graso no alcohólico (común por dietas altas en carbs) es un paso previo al cáncer.
  • Temperatura corporal baja: "El cáncer es frío", dice Suárez; un cuerpo con baja temperatura (debido a hipotiroidismo o metabolismo lento) favorece el crecimiento tumoral, ya que las células cancerosas prosperan en entornos fríos y ácidos.
  • Estrés y sistema nervioso: El sistema nervioso simpático (modo "lucha o huida") acelera la metástasis al alterar el metabolismo hepático y la desintoxicación.
Prevención y tratamiento naturalSuárez insistió en que "se puede parar un cáncer" atacando la raíz metabólica, no solo los síntomas:
  • Dieta: Evitar glucosa y carbohidratos refinados para "matar de hambre" a las células cancerosas; priorizar proteínas, grasas saludables y vegetales. Para el hígado, jugos verdes y limpiezas con aceite de oliva y limón ayudan a eliminar toxinas.
  • Calor y oxígeno: Baños termales, rayos infrarrojos, exposición al sol y beber agua fría para elevar la temperatura corporal y oxigenar las células, reduciendo el riesgo de tumores hepáticos.
  • Apoyo al hígado y páncreas: Fortalecer el hígado con suplementos como yodo y silimarina, y equilibrar la insulina para prevenir cirrosis y cáncer. "El hígado regula el azúcar; si falla, el cáncer llega", resumía.
  • Sistema inmunológico: Reducir estrés con técnicas de relajación para activar el parasimpático y potenciar la inmunidad natural contra células precancerosas.
Estas ideas se alinean con el hallazgo de Harvard al resaltar cómo alteraciones metabólicas (como en ácidos biliares) impulsan el cáncer hepático, pero Suárez lo abordaba desde un enfoque accesible y holístico. Si buscas más, sus libros como El Poder del Metabolismo expanden estos conceptos.

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