La melittina y su promesa en la lucha contra el cáncer de mama
Por Luis Casas | Periodismo científico y salud global
Madrid / Washington – 27 de octubre de 2025
Un hallazgo inesperado en la naturaleza
En la incesante carrera por derrotar al cáncer de mama —una enfermedad que afecta a más de 2,3 millones de mujeres cada año según la OMS—, la ciencia ha vuelto la mirada hacia una fuente tan antigua como inesperada: el veneno de abeja.
Su componente principal, la melittina, está revelando un potencial extraordinario para destruir células tumorales agresivas, según una serie de estudios preclínicos realizados en Australia, Irán y Estados Unidos. Aunque los resultados iniciales son prometedores, la comunidad científica advierte que el salto del laboratorio al paciente aún está lejos.
El descubrimiento científico
En 2020, un equipo del Instituto de Investigación Médica Harry Perkins en Perth, Australia, liderado por la doctora Ciara Duffy, publicó un estudio que atrajo la atención mundial.
El artículo, titulado “Bee venom and melittin suppress growth and metastasis of breast tumors” y divulgado por NPJ Precision Oncology (Nature), mostró que la melittina puede dañar selectivamente células de cáncer de mama de tipo HER2 positivo y triple negativo, dos de las formas más difíciles de tratar.
Los investigadores descubrieron que la melittina interrumpe las señales moleculares que alimentan el crecimiento tumoral, impidiendo su propagación sin dañar significativamente las células mamarias sanas.
“Lo sorprendente —explicó Duffy— es que el compuesto perfora las membranas celulares de las células tumorales sin afectar a las normales, gracias a diferencias bioquímicas en sus estructuras de superficie”.
El estudio, realizado con veneno de abejas recolectado en Australia y Europa, sentó las bases para una línea de investigación que busca reproducir en la medicina humana el poder destructivo del aguijón... pero sin su veneno.
Nanotecnología médica evitará que el remedio sea peor que la enfermedad
El gran obstáculo para convertir la melittina en un fármaco viable es su alta toxicidad.
En dosis inadecuadas, puede provocar inflamación, hemólisis (destrucción de glóbulos rojos) e incluso reacciones alérgicas graves.
Por ello, científicos de varios países han explorado sistemas de nanotransporte controlado que permiten dirigir la melittina exclusivamente hacia los tumores.
En 2021, un equipo iraní liderado por F. Dabbagh Moghaddam desarrolló niosomas, diminutas vesículas lipídicas capaces de encapsular melittina y liberarla de forma controlada.
Publicados en Cancer Nanotechnology, sus resultados demostraron que estos nanocarriers aumentan la eficacia antitumoral y reducen la toxicidad sistémica en modelos experimentales de cáncer de mama.
El hallazgo refuerza la idea de que la nanotecnología podría ser la clave para transformar el veneno de abeja en una herramienta terapéutica segura.
Cómo actúa
Más allá de su carácter exótico, la melittina ha despertado un interés creciente por sus mecanismos moleculares de acción.
Una revisión publicada en 2023 por el Instituto Nacional de Salud de EE. UU. (NIH) detalló que el compuesto activa las vías de apoptosis —la muerte celular programada— mediante la activación de caspasas y la inhibición de proteínas antiapoptóticas.
Asimismo, la melittina bloquea rutas de señalización tumoral como EGFR y NF-κB, esenciales para la proliferación, migración e invasión de las células cancerosas.
En 2024, una nueva investigación liderada por Z. Cui, publicada en Biomedicine & Pharmacotherapy, exploró la sinergia entre la melittina y otra molécula del veneno de abeja, la fosfolipasa A2, demostrando que combinadas pueden potenciar la destrucción de tumores primarios y frenar la metástasis en modelos animales.
De los laboratorios al debate público
Instituciones como el Moffitt Cancer Center de Florida han contribuido a divulgar estos avances al público general.
En su revista Endeavor, los científicos describen cómo la melittina “perfora selectivamente las membranas tumorales” y detiene el crecimiento celular en laboratorio.
Sin embargo, advierten que, pese a la emoción mediática, no existen ensayos clínicos en humanos ni aprobaciones regulatorias que avalen su uso médico.
“Es un hallazgo emocionante —reconoce el centro—, pero aún estamos en la fase preclínica. Falta un largo camino antes de hablar de terapia”.
Hay un largo camino para los estudios en hospitales
Hasta hoy, ningún ensayo clínico en humanos ha evaluado la eficacia o la seguridad de la melittina.
Los estudios actuales se limitan a cultivos celulares y modelos animales, y aunque los nanocarriers prometen reducir los efectos adversos, persisten riesgos inmunológicos y de biodistribución.
Expertos en oncología advierten que este patrón se repite con frecuencia: compuestos naturales con resultados espectaculares en laboratorio suelen enfrentarse a años —o décadas— de investigación antes de llegar a los hospitales.
En el caso de la melittina, la estandarización de dosis, la estabilidad del compuesto y su posible interacción con terapias convencionales son barreras que aún deben superarse.
Una abeja en el arsenal del futuro
La melittina se erige como un fascinante recordatorio del poder oculto de la naturaleza.
Desde los panales australianos hasta los laboratorios de nanomedicina, este péptido ha demostrado un potencial real para interrumpir los mecanismos vitales del cáncer de mama agresivo.
Pero entre la promesa y la práctica médica se extiende un terreno lleno de cautelas.
Por ahora, la melittina pertenece al territorio de la investigación experimental, una frontera donde biología, nanotecnología y oncología se cruzan.
La esperanza es tangible, pero los científicos son claros: hasta que la evidencia clínica lo confirme, el veneno de abeja sigue siendo un símbolo de posibilidad, no una cura.
El estudio de la melittina representa una de las líneas más intrigantes de la biomedicina moderna.
Aunque su potencial anticancerígeno está respaldado por resultados sólidos en laboratorio, la distancia hacia una aplicación clínica segura sigue siendo considerable.
La ciencia, como la colmena, avanza en conjunto: lenta, precisa y persistente.
Y quizás, algún día, una molécula que la naturaleza diseñó para defender una abeja, termine salvando una vida humana.
Fuentes consultadas:
- Ciara Duffy et al., NPJ Precision Oncology (Nature), 2020.
- F. Dabbagh Moghaddam et al., Cancer Nanotechnology, 2021.
- Revisión NIH-PMC, Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine, 2023.
- Z. Cui et al., Biomedicine & Pharmacotherapy, 2024.
- Moffitt Cancer Center, Endeavor Magazine, 2024.
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