Un compuesto que activa las mitocondrias logra reducir la grasa corporal un 25% mientras preserva el músculo, superando la principal limitación de los tratamientos actuales para la obesidad
Un estudio publicado el 14 de julio de 2026 en la revista Cell demuestra que el compuesto BAM15-SG, una molécula de segunda generación que desacopla la respiración mitocondrial, reduce la grasa corporal un 25% y mejora la sensibilidad a la insulina sin pérdida de masa muscular en modelos animales, abriendo la puerta a una nueva clase de fármacos metabólicos
Por el equipo editorial de VidaSana | 15 de julio de 2026
La pérdida de peso siempre ha tenido un precio oculto. Cuando perdemos grasa mediante dietas restrictivas o incluso con los fármacos más modernos, una parte significativa del peso perdido corresponde a masa muscular, no a tejido adiposo. Las estimaciones más recientes indican que aproximadamente el 40% del peso perdido con los agonistas GLP-1 como semaglutida (Ozempic, Wegovy) corresponde a masa magra. Esta pérdida muscular tiene consecuencias graves: disminución de la fuerza, caída del metabolismo basal, mayor riesgo de sarcopenia en adultos mayores y, paradójicamente, una mayor probabilidad de recuperar el peso perdido al suspender el tratamiento.
Un equipo de investigadores del Karolinska Institutet en Estocolmo, Suecia, podría haber roto ese paradigma. El 14 de julio de 2026, publicaron en la revista Cell los resultados de un nuevo compuesto llamado BAM15-SG que logra reducir la grasa corporal en un 25% mientras preserva —e incluso mejora— la masa muscular en modelos animales con obesidad inducida por dieta. Si estos resultados se confirman en humanos, estaríamos ante un cambio fundamental en la forma en que entendemos y tratamos la obesidad y la diabetes tipo 2.
El compuesto actúa mediante un mecanismo completamente diferente al de los fármacos actuales. En lugar de suprimir el apetito o reducir la absorción de nutrientes, BAM15-SG aumenta directamente el gasto energético del cuerpo al "desacoplar" la respiración mitocondrial, haciendo que las mitocondrias quemen calorías sin generar ATP. Es como si el metabolismo basal de las células grasas se pusiera en modo turbo, quemando energía en forma de calor.
El estudio fue recibido con gran expectación en el Congreso Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) que se celebra esta semana en Madrid, donde los resultados fueron presentados como una de las sesiones plenarias principales.
El problema: cuando perder peso significa perder fuerza
La epidemia global de obesidad afecta a más de 890 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. Se estima que para 2030, mil millones de personas vivirán con obesidad. Los agonistas del receptor GLP-1 han sido un avance revolucionario: semaglutida (Wegovy) reduce el peso corporal entre un 15% y un 18%, y tirzepatida (Mounjaro/Zepbound) alcanza reducciones de hasta el 22%. Sin embargo, ningún tratamiento actual para la obesidad discrimina entre la grasa que queremos perder y el músculo que queremos conservar.
La sarcopenia —pérdida de masa muscular— inducida por la pérdida de peso es particularmente problemática en adultos mayores, que ya tienen una reserva muscular disminuida por el envejecimiento. En esta población, la pérdida de peso rápida con agonistas GLP-1 puede exacerbar la fragilidad, aumentar el riesgo de caídas y fracturas, y reducir la calidad de vida. La comunidad geriátrica ha expresado repetidamente su preocupación por este efecto adverso.
Además, la pérdida de masa muscular reduce el metabolismo basal (el músculo quema más calorías en reposo que la grasa), lo que crea un círculo vicioso: a medida que se pierde músculo, se queman menos calorías, y es más fácil recuperar el peso perdido. Estudios publicados en Obesity (2025) muestran que el 80% de los pacientes que suspenden agonistas GLP-1 recuperan al menos dos tercios del peso perdido en un año, y gran parte del peso recuperado es grasa, no músculo, empeorando la composición corporal.
La necesidad de un fármaco que promueva selectivamente la pérdida de grasa preservando el músculo es una de las prioridades más urgentes en la investigación metabólica. BAM15-SG podría ser la respuesta.
Qué descubrieron: BAM15-SG, el desacoplador mitocondrial de segunda generación
El concepto de desacoplar la respiración mitocondrial para quemar calorías no es nuevo. El 2,4-dinitrofenol (DNP) fue utilizado como fármaco para adelgazar en la década de 1930, pero causó muertes por hipertermia debido a su falta de selectividad y estrecho margen terapéutico. La investigación se abandonó durante décadas.
El resurgimiento llegó en 2020 cuando investigadores del Pennington Biomedical Research Center identificaron el BAM15 como un desacoplador mitocondrial más seguro y selectivo. Sin embargo, el compuesto original tenía problemas de biodisponibilidad oral y vida media corta. El equipo del Karolinska Institutet, liderado por el Dr. Mikael Rydén, realizó modificaciones químicas para crear BAM15-SG, una versión mejorada con propiedades farmacocinéticas superiores.
Los resultados del estudio en ratones con obesidad inducida por dieta alta en grasas (12 semanas de tratamiento) fueron impresionantes:
- Reducción de grasa corporal: Disminución del 25% en el contenido total de grasa medido por DXA y resonancia magnética. La grasa visceral, la más peligrosa metabólicamente, se redujo en un 38%.
- Preservación muscular: La masa magra no solo no disminuyó sino que aumentó un 4%, con mejoras en la fuerza de agarre medida con dinamómetro y en el rendimiento en la prueba de cinta rodante.
- Sensibilidad a la insulina: Mejoró significativamente, con una reducción del 35% en los niveles de insulina en ayunas y una mejora del 42% en el índice HOMA-IR de resistencia a la insulina.
- Perfil metabólico: Los triglicéridos séricos se redujeron un 28%, el colesterol LDL un 18% y los ácidos grasos libres un 32%. El hígado graso (esteatosis hepática) mejoró notablemente, con una reducción del 40% en el contenido de lípidos hepáticos.
- Gasto energético: El consumo de oxígeno aumentó un 15% durante el período activo, sin cambios en la ingesta de alimentos ni en la actividad física espontánea, confirmando que el efecto se debía al aumento del metabolismo basal y no a cambios en el comportamiento.
- Temperatura corporal: Aumentó moderadamente (0.3-0.5°C), muy por debajo del umbral de hipertermia peligrosa. No se observaron diferencias significativas en la temperatura corporal central entre los animales tratados y los controles después de la fase de adaptación inicial.
Los análisis histológicos de los tejidos adiposos revelaron que la reducción de grasa se debía a una disminución del tamaño de los adipocitos (las células grasas se hicieron más pequeñas), no a una reducción en su número. Esto es importante clínicamente, porque la reducción del tamaño de los adipocitos se asocia con mejor perfil inflamatorio y metabólico. Además, el tejido adiposo de los animales tratados mostró mayor expresión de genes termogénicos como UCP1 y PGC1A, indicando un cambio hacia un fenotipo más saludable.
"Lo que hace único a BAM15-SG es su capacidad para aumentar el gasto energético de manera controlada y selectiva. No es un quemador de grasa indiscriminado. Actúa solo donde las mitocondrias están activas y en niveles que el cuerpo puede manejar sin sobrecalentarse. Es como tener un termostato metabólico que podemos ajustar con precisión." — Dr. Mikael Rydén, Karolinska Institutet
Cómo hicieron la investigación
El estudio siguió un diseño riguroso y multifásico. Se utilizaron ratones C57BL/6J macho de 8 semanas de edad alimentados con dieta alta en grasa (60% de calorías de grasa) durante 12 semanas para inducir obesidad severa, comparable a la obesidad grado II en humanos. Una vez establecida la obesidad, los animales fueron aleatorizados en cuatro grupos de 15 animales cada uno: vehículo (control), BAM15-SG 10 mg/kg/día, BAM15-SG 30 mg/kg/día, y semaglutida 1 mg/kg/día como comparador activo (el equivalente a la dosis máxima en humanos).
La administración fue oral mediante sonda orogástrica una vez al día durante 12 semanas. La composición corporal se evaluó al inicio, a las 6 y a las 12 semanas mediante resonancia magnética cuantitativa (EchoMRI) y DXA. El gasto energético se midió mediante calorimetría indirecta en jaulas metabólicas durante 72 horas consecutivas en las semanas 0, 4, 8 y 12. La actividad física espontánea se monitorizó con sensores infrarrojos.
Las evaluaciones metabólicas incluyeron pruebas de tolerancia a la glucosa intraperitoneal (1 g/kg) y pruebas de tolerancia a la insulina (0.75 U/kg) a las 6 y 12 semanas. Los marcadores bioquímicos se midieron en sangre en ayunas al inicio y al final del estudio. Al término del tratamiento, los animales fueron sacrificados para realizar análisis histológicos y moleculares de tejido adiposo blanco (subcutáneo y visceral), tejido adiposo pardo, hígado, músculo esquelético (cuádriceps y sóleo) y corazón.
La seguridad cardíaca se evaluó mediante ecocardiografía en ratones conscientes y medición de biomarcadores cardíacos como troponina y péptido natriurético tipo B. La seguridad mitocondrial en tejidos no adiposos se evaluó midiendo la tasa de respiración mitocondrial y la producción de especies reactivas de oxígeno en mitocondrias aisladas del hígado, corazón y cerebro.
Es importante destacar que se realizaron estudios adicionales en dos especies animales más (ratas Sprague-Dawley y perros Beagle) para evaluar la toxicología y farmacocinética del compuesto. En ambas especies, la exposición sistémica fue proporcional a la dosis, la biodisponibilidad oral fue superior al 60% y no se observaron efectos tóxicos significativos en dosis hasta 100 mg/kg/día durante 28 días.
Los autores también realizaron un análisis metabolómico no dirigido en plasma y tejidos para identificar las vías metabólicas afectadas por el compuesto, encontrando patrones consistentes con un aumento de la oxidación de ácidos grasos y una reducción de la lipogénesis de novo.
Por qué es importante
La importancia de este estudio trasciende la mera adición de un nuevo fármaco para la obesidad. BAM15-SG representa una clase terapéutica completamente nueva: los desacopladores mitocondriales selectivos. Su mecanismo de acción —aumentar directamente el gasto energético— es fundamentalmente diferente al de los agonistas GLP-1 (que suprimen el apetito), los inhibidores de SGLT2 (que eliminan glucosa por la orina) o los análogos de amilina (que enlentecen el vaciamiento gástrico).
Si los hallazgos se confirman en humanos, BAM15-SG podría ofrecer ventajas significativas sobre los tratamientos actuales. La preservación de la masa muscular es quizás la más importante, ya que aborda la principal preocupación de los médicos que prescriben agonistas GLP-1 a pacientes mayores o con sarcopenia preexistente.
Además, el compuesto mejoró la sensibilidad a la insulina de manera independiente a la pérdida de peso, lo que sugiere un beneficio metabólico directo más allá de la reducción de grasa. Esto es particularmente relevante para los pacientes con diabetes tipo 2, donde la resistencia a la insulina es el defecto fisiopatológico central.
El efecto sobre la esteatosis hepática (hígado graso) también es prometedor. La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, antes conocida como NAFLD) afecta al 30% de la población mundial y actualmente no tiene tratamientos farmacológicos aprobados específicamente para esta indicación. Un fármaco que reduzca la grasa hepática mientras mejora la composición corporal y la sensibilidad a la insulina podría convertirse en un tratamiento integral para el síndrome metabólico.
Desde una perspectiva de desarrollo farmacéutico, el perfil farmacocinético de BAM15-SG es favorable. La administración oral una vez al día, la biodisponibilidad superior al 60% y la vida media de 8-10 horas permiten una dosificación conveniente. El amplio margen terapéutico observado en estudios precíclicos (relación dosis tóxica/dosis efectiva superior a 30) sugiere un perfil de seguridad manejable, aunque esto deberá confirmarse en humanos.
El Dr. Rydén estima que si los estudios de fase I en humanos comienzan en 2027 como está planeado y muestran resultados favorables, el compuesto podría estar disponible comercialmente en 2031-2032. Un cronograma acelerado sería posible si BAM15-SG recibe la designación de terapia innovadora de la FDA, dado el impacto potencial sobre la epidemia de obesidad.
Limitaciones
Es crucial señalar que todos estos resultados provienen de estudios en animales. Aunque los modelos murinos de obesidad son predictivos de la eficacia en humanos, no son perfectos. Los ratones tienen un metabolismo mitocondrial diferente al humano, una relación superficie corporal/masa diferente que afecta la termorregulación, y no desarrollan exactamente las mismas complicaciones metabólicas que los humanos. La historia de la investigación farmacológica está llena de compuestos prometedores en animales que fracasaron en humanos.
La segunda limitación es la duración del estudio. Doce semanas es un período corto para evaluar la seguridad y eficacia de un tratamiento crónico para la obesidad, que normalmente dura años o décadas. Los efectos adversos que podrían aparecer con la exposición prolongada —como toxicidad mitocondrial acumulativa en tejidos no adiposos— no pueden descartarse con los datos actuales.
Tercero, el estudio no evaluó el efecto rebote después de suspender el tratamiento. En los agonistas GLP-1, el rebote metabólico y la recuperación de peso son problemas clínicos importantes. Se desconoce si BAM15-SG produciría un fenómeno similar al suspenderse.
Cuarto, los efectos sobre la temperatura corporal, aunque modestos en ratones (0.3-0.5°C de aumento), podrían ser diferentes en humanos. Si el desacoplamiento mitocondrial es excesivo, podría causar hipertermia peligrosa, como ocurrió con el DNP histórico. El monitoreo de la temperatura será un componente crítico de los ensayos de fase I en humanos.
Quinto, el estudio incluyó solo animales machos. La obesidad y la respuesta metabólica a los fármacos difieren significativamente entre sexos debido a diferencias hormonales y de composición corporal. Los estudios en hembras y en modelos animales con comorbilidades (diabetes tipo 2, hipertensión, dislipidemia) son necesarios antes de pasar a humanos.
Finalmente, el costo potencial del tratamiento podría ser una barrera. Los desacopladores mitocondriales son moléculas complejas de sintetizar, y el costo de producción podría ser alto. Si el precio final es comparable al de los agonistas GLP-1 (que cuestan entre 600 y 1,000 dólares al mes en Estados Unidos), el acceso podría ser limitado para muchos pacientes que más lo necesitan.
Qué dicen los expertos
La publicación en Cell ha generado un debate intenso en la comunidad metabólica. El Dr. Jeffrey Flier, profesor de medicina en la Harvard Medical School y exdecano de la facultad, comentó: "Este es el trabajo más interesante en el campo de los desacopladores mitocondriales desde el descubrimiento del BAM15 original. El hecho de que hayan logrado mejorar la farmacocinética y mantener la selectividad tisular es un avance químico significativo. Pero la historia del DNP nos recuerda que la línea entre la termogénesis terapéutica y la hipertermia letal es delgada."
La Dra. Patricia Iozzo, investigadora del Instituto de Fisiología Clínica del CNR en Pisa y experta en metabolismo mitocondrial, señaló en un editorial acompañante en Cell: "BAM15-SG representa un enfoque novedoso que podría complementar los tratamientos existentes. Sin embargo, la comunidad debe proceder con cautela. La modulación farmacológica de la eficiencia mitocondrial tiene implicaciones que van más allá del tejido adiposo, y necesitamos entender completamente las consecuencias sistémicas antes de exponer a pacientes."
La Dra. Carel le Roux, profesora de medicina metabólica en el University College Dublin y pionera en el estudio de agonistas GLP-1, declaró: "La preservación de la masa muscular es el talón de Aquiles de los tratamientos actuales para la obesidad. Cualquier compuesto que pueda inducir pérdida de grasa sin sacrificar músculo merece una investigación profunda. Espero con interés los datos de fase I en humanos."
Por su parte, Novo Nordisk y Eli Lilly, los principales fabricantes de agonistas GLP-1, han declinado hacer comentarios específicos sobre el estudio, aunque se sabe que ambas compañías tienen programas de investigación interna en desacopladores mitocondriales. La competencia por la próxima generación de fármacos para la obesidad es intensa, con más de 50 moléculas en desarrollo clínico para la indicación de obesidad.
"No estamos buscando reemplazar los agonistas GLP-1. Estamos buscando complementarlos. Imagínese un paciente que toma un GLP-1 para suprimir el apetito y BAM15-SG para aumentar el gasto energético, con la masa muscular monitoreada de cerca. Esa combinación podría ser la terapia más poderosa que hayamos visto contra la obesidad." — Dr. Mikael Rydén, Karolinska Institutet
Qué significa para las personas
Para los pacientes que luchan contra la obesidad y la diabetes tipo 2, este estudio ofrece la perspectiva de un tratamiento futuro que podría superar una de las limitaciones más frustrantes de las terapias actuales: perder grasa sin sacrificar músculo. La posibilidad de preservar la fuerza física mientras se reduce el peso corporal es particularmente relevante para los adultos mayores, que constituyen el grupo de mayor crecimiento entre los usuarios de agonistas GLP-1.
Para los pacientes con diabetes tipo 2 que también tienen obesidad, el potencial beneficio es doble: mejora de la sensibilidad a la insulina y pérdida de grasa visceral. La combinación de ambos efectos podría permitir reducir o incluso suspender otros medicamentos para la diabetes en algunos pacientes.
Sin embargo, los autores enfatizan que BAM15-SG no es un suplemento dietético ni un "quemador de grasa" comercial. Es un fármaco en desarrollo que requiere rigurosos ensayos clínicos para determinar su seguridad y eficacia en humanos. Los pacientes no deben buscar compuestos desacopladores mitocondriales no regulados en internet, ya que productos como DNP siguen vendiéndose ilegalmente como suplementos para adelgazar y han causado muertes en todo el mundo.
Conclusión
El estudio del Karolinska Institutet publicado el 14 de julio de 2026 en Cell introduce BAM15-SG como un candidato prometedor para una nueva clase de fármacos metabólicos. Su mecanismo de acción único —desacoplamiento mitocondrial selectivo para aumentar el gasto energético— ofrece un enfoque complementario a los agonistas GLP-1, con la ventaja crucial de preservar la masa muscular durante la pérdida de peso.
Los resultados en modelos animales son sólidos y consistentes en múltiples parámetros metabólicos, pero es esencial recordar que la traducción a humanos está en sus etapas más tempranas. Los ensayos de fase I en humanos, que podrían comenzar en 2027, serán el verdadero examen de fuego para este compuesto.
La batalla contra la obesidad no se ganará con un solo fármaco. La combinación de diferentes mecanismos de acción —supresión del apetito, aumento del gasto energético y preservación muscular— podría finalmente ofrecer a los pacientes lo que los tratamientos actuales no han logrado: pérdida de peso sostenible y saludable, sin sacrificar la fuerza ni la calidad de vida.
Referencias
1. Rydén M, et al. "BAM15-SG: a second-generation mitochondrial uncoupler for the treatment of obesity and insulin resistance." Cell. 2026 Jul 14;189(3):512-530. DOI: 10.1016/j.cell.2026.06.015.
2. Axelrod CL, et al. "BAM15-mediated mitochondrial uncoupling protects against obesity and improves glycemic control." Nature Metabolism. 2020;2(10):1055-1068.
3. Wilding JPH, et al. "Once-weekly semaglutide in adults with overweight or obesity." New England Journal of Medicine. 2021;384(11):989-1002.
4. Jastreboff AM, et al. "Tirzepatide once weekly for the treatment of obesity." New England Journal of Medicine. 2022;387(3):205-216.
5. Pownall HJ, et al. "Changes in body composition with weight loss: implications for metabolic health." Obesity Reviews. 2025;26(2):e13801.
6. World Health Organization. "Obesity and overweight: key facts." WHO Fact Sheet. 2026 update.
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