Por primera vez en humanos, científicos de la Universidad de Columbia Británica transforman un riñón tipo A en tipo O mediante enzimas que “borran” los antígenos sanguíneos. El avance promete reducir drásticamente las listas de espera y redefinir la compatibilidad en trasplantes.
Por primera vez en humanos, científicos de la Universidad de Columbia Británica transforman un riñón tipo A en tipo O mediante enzimas que “borran” los antígenos sanguíneos. El avance promete reducir drásticamente las listas de espera y redefinir la compatibilidad en trasplantes.
📅 Por Luis Casas | 17 de octubre de 2025
Vancouver, Canadá. — Lo que hasta hace poco sonaba a ciencia ficción hoy ha dado su primer paso real hacia los quirófanos del futuro.
Investigadores de la Universidad de Columbia Británica (UBC) lograron, por primera vez en humanos, convertir un riñón del tipo sanguíneo A al tipo O —el donante universal— mediante una tecnología enzimática pionera. El órgano modificado fue trasplantado con éxito a un receptor con muerte cerebral, demostrando funcionalidad y una respuesta inmune notablemente reducida.
El resultado, publicado en Nature Biomedical Engineering, marca un hito histórico en la medicina traslacional y abre la posibilidad de crear órganos universales capaces de salvar miles de vidas.
🧫 El desafío: la barrera de la sangre
Más del 50 % de los pacientes que esperan un trasplante de riñón tienen sangre tipo O, el grupo más común y a la vez el más restringido.
Solo pueden recibir órganos del mismo tipo, ya que su sistema inmunológico reacciona de inmediato ante los antígenos A o B, desencadenando un rechazo fulminante.
Esta limitación convierte la compatibilidad sanguínea en uno de los mayores cuellos de botella de la medicina de trasplantes.
Los pacientes tipo O esperan entre dos y cuatro años más que el resto, y muchos mueren antes de recibir un órgano compatible.
Las soluciones actuales —como la plasmaféresis o la inmunosupresión intensiva— son caras, invasivas y viables únicamente en donantes vivos.
🧠 Modificar el órgano, no al paciente
El equipo de la UBC propuso un cambio de paradigma: en lugar de adaptar el sistema inmune del receptor, adaptar el órgano donado.
La clave está en dos enzimas descubiertas en 2019 por los bioquímicos Stephen Withers y Jayachandran Kizhakkedathu.
Procedentes de una bacteria intestinal inofensiva, Flavonifractor plautii, estas enzimas actúan como un “equipo de limpieza molecular” que elimina los azúcares específicos que definen el tipo de sangre:
- FpGalNAc Deacetilasa: retira el grupo acetilo de la molécula característica del antígeno A.
- FpGalactosaminidasa: corta el azúcar restante, dejando expuesta la base “H”, propia del tipo O.
“Es como quitarle la pintura a un coche y revelar el metal neutro debajo”, explicó Withers. “El sistema inmunológico deja de reconocer el órgano como extraño”.
🧍♂️ Primer ensayo en humanos: un riñón reprogramado
El equipo aplicó las enzimas a un riñón tipo A mediante perfusión ex vivo, un sistema que mantiene el órgano “vivo” fuera del cuerpo.
En apenas dos horas, el 80 % de los antígenos A desaparecieron, y el riñón fue trasplantado a un receptor con muerte cerebral con consentimiento familiar.
Durante las siguientes 48 horas, no se registró rechazo hiperagudo, la reacción más temida en trasplantes incompatibles.
Aunque algunos antígenos reaparecieron al tercer día, la respuesta inmunitaria fue leve y controlada.
“Es la primera vez que observamos este proceso en un modelo humano real”, señaló Withers. “Nos permite perfeccionar la técnica antes de aplicarla a pacientes vivos”.
⚙️ Quince años de ciencia
El logro actual es el resultado de más de una década de investigación:
- 2010s: El grupo de la UBC inicia estudios sobre la eliminación enzimática de antígenos sanguíneos.
- 2019: Descubrimiento de las dos enzimas clave.
- 2022: Pruebas exitosas en pulmones humanos por un equipo en Toronto.
- 2023–2025: Validación en riñones ex vivo junto a la Universidad de Cambridge y, finalmente, el primer trasplante humano experimental.
🌍 Un nuevo horizonte para la medicina de trasplantes
Si la tecnología se aprueba clínicamente, podría aumentar la disponibilidad de órganos compatibles en más del 50 % y reducir significativamente los tiempos de espera y la mortalidad en lista de trasplante.
Además, al disminuir la necesidad de inmunosupresores, los pacientes podrían enfrentar menos efectos secundarios y menores costos médicos.
La empresa Avivo Biomedical, surgida de la UBC, liderará la fase de ensayos clínicos con pacientes vivos.
En paralelo, la misma plataforma enzimática se está aplicando a hígados, corazones y páncreas, e incluso en el desarrollo de sangre universal para transfusiones.
“Así es como la ciencia básica se convierte en medicina real”, afirma Withers. “Ver que algo que descubrimos en el laboratorio se acerca a salvar vidas es el mayor premio posible”.
🧭 Un futuro sin listas de espera
Cada año, más de 100 000 personas en el mundo mueren esperando un órgano compatible.
Si la tecnología de la UBC logra replicarse a gran escala, podría cambiar el principio mismo de la compatibilidad biológica: los órganos dejarían de ser “privilegios genéticos” y se convertirían en recursos universales.
El concepto de adaptar el donante al receptor —y no al revés— podría marcar el inicio de una nueva era: aquella en la que la bioquímica reescribe los límites de la inmunología y acerca, por fin, el sueño de un trasplante para todos.
📚 Fuente: Nature Biomedical Engineering, Universidad de Columbia Británica, Avivo Biomedical, Universidad de Cambridge, Instituto Canadiense de Trasplantes.
🧑🔬 Edición: Vida Sana
🗓️ Fecha: 17 de octubre de 2025
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